La noche es la mitad de la vida, y la mitad mejor. Goethe



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domingo, 29 de junio de 2014

ESSENTIAE

Essentiae, esencias, así es como llamo de un tiempo a esta parte al espectáculo que presento en mis actuaciones. Este nombre intenta reflejar la forma en que veo la vida desde la perspectiva de los (ya superados) 50 años; mis esencias plasmadas en canciones. Y no, no es este artículo un off-topic dentro de este espacio dedicado a la astronomía. Por primera vez, el pasado sábado 21, día del solsticio de verano, en el marco del Star Party celebrado en el Centro Astronómico de Tiedra, logré congeniar dos de mis grandes pasiones –las estrellas y la música- en un mismo acto. Fue una noche mágica que quedará en el recuerdo por siempre. El concierto tuvo lugar en el propio Castillo de Tiedra, un lugar cargado de historia, cuyo patio interior rodeado de murallas, hizo de escenario natural y permitió que mis canciones sonaran nítidas y precisas bajo un cielo tachonado de estrellas igual de puntuales y límpidas. Como siempre, me acompañó en este periplo mi hijo Adrián y juntos disfrutamos de una velada que difícilmente olvidaremos.
Después del concierto, ya en el observatorio, disfrutamos un buen rato de las observaciones, la noche era espléndida y los monitores, Fernando Cabrerizo y Jesús Valero,  hicieron las delicias de todos los asistentes con sus explicaciones.
Mi agradecimiento especial a los responsables del CAT por haber pensado en mí para esta fiesta astronómica y por haberme dado la oportunidad de actuar en el castillo. Todo un lujo, sin lugar a dudas.

Cartel del concierto.

Cartel editado por el CAT.

Increíble puesta de Sol del solsticio de verano, tomada desde la muralla del Castillo de Tiedra. Las laderas del pequeño cerrillo coronado por la ermita, atesoran las ruinas de la ciudad romana llamada Amallóbriga. Crédito: Fernando Cabrerizo.

Montaje y pruebas de sonido.

Las siguientes imágenes  fueron tomadas por  Fernando Cabrerizo, Director Técnico del CAT, a quien agradezco su buen hacer en este magnífico reportaje.






Finalmente, os dejo un precioso soneto, escrito para la ocasión por mi amigo José María Herreno, escultor, pintor y poeta. Se titula, obviamente, Essentiae y lo leí en el castillo para terminar mi actuación. Ad Astra.

Essentiae
La cuestión es muy sencilla, aquí soy
Y porque fuese aquí, quiso el destino
Dejarme solitario en el camino
Sin saber de dónde vengo, adónde voy

Es clara la cuestión, no tengo duda
De lo casual, producto del momento
El eco solo soy de algún lamento
Del universo en constante muda

Una sencilla ecuación es lo que soy
Que vive y se expande al infinito
Acepto alegremente ser granito
Con incierto destino, pero voy

El pasado no alimenta, vivo el hoy
Los néctares futuros emborrachan
El cielo de la noche nunca empacha
Veedor de espacio-tiempo, así soy
  
Sal, 06-06-2014

domingo, 19 de enero de 2014

LA QUIMERA DE UN FUERA DE CONTEXTO



Ha llegado a mis manos esta preciosa pareja. Se localizan en un rincón de la parcela de Orión, las vemos separadas por casi tres segundos de arco de separación y distan de nosotros 290 años luz. Ligero desequilibrio en magnitudes  (12,20 y 12,99), pero con un aspecto elegante y contenido, con la justa sobriedad. Aunque en la imagen no se aprecia, los colores son muy cálidos por ser dos astros rojizos de la secuencia principal con clases espectrales K4V y K9V. La pareja solo ha sido observada en dos ocasiones, la última vez en 2012, y desde 1831 los parámetros no ha variado en absoluto, por lo que es claro su movimiento propio común y su más que probable relación física. Pero aún hay más. Casi exactamente al norte de este par, a una distancia en torno a los 212", deslumbra una brillante estrella de magnitud 7,1 de color blanco-azulado y espectro A2V. Gracias a esta "enorme separación" podemos ver a las tres componentes sin problema; de otra manera, la débil parejita sería engullida por los efectos de la gran diferencia de magnitud.  Como puede intuirse, las tres estrellas están relacionadas, ya que el movimiento propio de la "nueva estrella principal" es idéntico al del sistema cerrado, así como su distancia.  Sin duda, un sugerente sistema triple. Mirad qué estampa. 


Pero juguemos algo más con el zoom para alejarnos un poco y poder observar cómo es el  entorno que rodea a nuestro sistema triple.


¿Cómo puede ser? Algo hemos hecho mal. ¿Qué ha ocurrido? Invirtamos el proceso de nuevo. A ver...


Sí, lo confieso, la historia hasta aquí contada es un simple hilo argumental, un recurso inventado con el fin de hacer patente lo que puede ocurrir si sacamos las cosas de su contexto habitual. La realidad puede distorsionarse todo lo que se nos antoje simplemente dejando volar la imaginación y siempre en base a eliminar las cosas que puedan estorbar a nuestros fines. Mayormente, estamos hablando de eso que viene a calificarse como fraude. Y aprovecho aquí para reivindicar la virtud por excelencia de la que debe hacer gala todo astrónomo que se precie: la honestidad.

La "estrella principal" de nuestro relato no es otra cosa que la Luna llena de enero (la llamada Luna del Lobo), la cual, desdibujada por el efecto de las nubes y una vez aislada y sin referencias, puede tomar el aspecto de una estrella brillante bastante saturada registrada por una CCD. Pero, ¿y nuestra pareja de "enanas rojas"? Puede parecer increíble pero no es más que el planeta Júpiter... movido. Nada más sencillo:  la realidad siempre supera a la ficción.
Me explicaré. La imagen fue tomada el 15 de enero en torno a las 22:00 horas por mi amiga Susana Suárez, desde Zaratán, Valladolid. Susana es una mujer incansable, luchadora y tremendamente ocupada e implicada. Aunque sus días son laboral y socialmente muy intensos, siempre reserva unos segundos para  la astronomía. A veces, literalmente, le bastan unos pocos segundos para mirar al cielo, sacar el teléfono y tomar una instantánea. Así, sin más florituras, se puede inmortalizar una bonita estampa: en este caso la conjunción de la Luna con Júpiter. El carácter doble de Júpiter en la imagen se debe precisamente a la espontaneidad de la captura fotográfica, que se hizo a pulso en plena calle. Obviamente, la Luna también está movida pero el pequeño desplazamiento angular es apenas imperceptible al tratarse de una fuente mucho más extensa.

Como bien me apuntaba Susana en su correo, faltaban unas pocas horas para que esta Luna llena alcanzara el apogeo, el punto más lejano de su  órbita elíptica alrededor de la Tierra. El caso es contado hoy en la página de la NASA, Astronomy Picture of the Day, donde se explica que esa Luna llena del apogeo será la más pequeña de 2014. Obviamente, la diferencia en el tamaño angular aparente entre las Lunas llenas más grandes y las más pequeñas es difícil de apreciar a simple vista porque la diferencia en distancia entre el apogeo y el perigeo es tan solo de unos 50000 km, mientras que la distancia media a la Luna es de 385000 km. También se apunta que esta Luna llena del apogeo ha sido la más pequeña de los últimos 1000 años y mantendrá el título hasta que una Luna llena ligeramente más pequeña se lo arrebate muy cerca del apogeo del año 2154. La imagen que acompaña estos comentarios es una preciosidad: el Observatorio Lick ante una enorme luna saliente. No deja de ser curioso que este observatorio, en el siglo pasado,  fue cuna de intensas y muy fructíferas observaciones de estrellas dobles. Parece que hemos cerrado el círculo y hemos vuelto a las dobles.


Agradezco a Susana sus imágenes (no son estas las primeras que me regala) porque son ejemplo de frescura y de amor por la astronomía en el más puro estado: siempre, cada día, debe existir un momento para mirar al cielo. Es una sana costumbre que nos hace más humildes y eso es de agradecer, pues la humildad siempre es enriquecedora. Eso sí, seamos protagonistas, que no nos lo cuenten. Si no lo hacemos así correremos el riesgo de que algunas mentes retorcidas puedan hacernos creer en una quimera sacando las cosas de su contexto natural. Ad astra.

jueves, 27 de enero de 2011

DESCUBRIMIENTO DE UN DESCUBRIMIENTO

Hace unos días consulté el catálogo WDS para comprobar si los datos que hemos publicado en OED6, tanto medidas como descubrimientos de nuevos pares, habían sido agregados a la base de datos. Comprobé que las referencias sí están incluidas en el archivo correspondiente, hecho que evidencia que Brian Mason ya está trabajando con la nueva entrega de OED. Normalmente, según la experiencia previa, los datos de un número determinado de OED se añaden al catálogo dentro del mes siguiente a la publicación. En este sentido, es destacable y de agradecer la prontitud y la diligencia del equipo del USNO en la realización de estas tareas.

Bien, pues durante mi consulta al catálogo índice me llevé una inesperada y agradable sorpresa: encontré un par con mi código de observador (MRI) del que no tenía noción ni conciencia de haber descubierto. Se trata del sistema WDS 00032+7619, etiquetado con el número 7 de mi catálogo personal: MRI 7. Me quedé perplejo y sin dar crédito y lo primero que pensé es que se trataba de un error. Esta es la entrada correspondiente en el WDS:


Según los datos, se trata de una pareja brillante (magnitudes 8,4 y 13,1) y abierta (49") que se localiza en Cefeo. Consta de dos medidas oficiales (épocas 2000 y 2007) y los movimientos propios listados indican que se trata de un par de movimiento propio común (MPC). En este punto mi grado de curiosidad estaba disparado e introduje las coordenadas precisas del sistema en Aladin para poder ver el aspecto de mi "descubrimiento". Aquí muestro una imagen DSS con la superposición de los vectores de movimiento propio de acuerdo a los datos de UCAC3.



Cuanto más miraba la pareja menos consciente era de haberla descubierto, pues si hay algo que me funciona medianamente bien, no es otra cosa que la memoria; al menos por el momento. Como en todo y ante un imprevisto, lo más lógico es razonar sin dejarse llevar por los efectos colaterales del efecto sorpresa. Pensé: "si la he descubierto yo deberá estar referenciada en alguno de mis trabajos" y por lo tanto "en el archivo histórico del sistema deberá aparecer dónde fue publicado el hallazgo". Si ninguno de estos supuestos era cierto se trataría de un error y habría que comunicarlo.  Consecuentemente, pedí al USNO el susodicho archivo histórico de medidas y en dos días lo tuve en mi ordenador. Estos son los datos que encontré:


Curioso: al ver las referencias está claro que MRI 7 se dio a conocer en un trabajo mío publicado en 2009; en concreto, en el nº 5 de JDSO [CCD Double-Star Measurements at Observatorio Astronómico Camino de Palomares (OACP) - First Series]. En este artículo publiqué las medidas realizadas en el año 2007. Vemos también que hay otra medida más antigua (año 2000) añadida al catálogo en 2010 por un tal F. Damm y notificada a Brian Mason mediante comunicación privada. Probablemente, esta medida proceda de la astrometría de 2MASS, según las comprobaciones que he realizado.

De seguido fui a consultar el artículo en mi Cuaderno de Observación del año 2007. Tengo la sana costumbre de archivar en soporte físico todas mis observaciones ordenadas por años (amén de conservar los archivos informáticos). Es una manía como otra cualquiera, pero el tocar con mis manos mis trabajos me proporciona una agradable sensación. No sé, es como sentir que mis horas al telescopio y frente al ordenador se materializan en algo más que el simple recuerdo y conservo cada tomo como un preciado tesoro en los estantes de mi estudio. A veces pienso que son reminiscencias románticas que luchan por sobrevivir a la fría e impersonal técnica informática. En cada uno de los volúmenes incluyo el artículo final, mis notas personales y cada uno de los informes generados por Reduc durante las mediciones. Tengo en mente, para cuando tenga algo de tiempo, incluir también un DVD con todas las imágenes y documentos relacionados con cada campaña. Mirad, este es el libro de 2007.


Aún a sabiendas de que no iba a encontrar nada revisé el texto a conciencia en busca de alguna nota, aunque fuera subliminal, que revelara la existencia de MRI   7. Y naturalmente, ni rastro. Tan solo restaba inspeccionar la tabla de medidas en busca de los valores Theta = 308,89º  y Rho = 48,982" , en previsión de un error mío en la identificación de alguna de las dobles medidas. ¡Et voilá!: en la sexta entrada de la tabla de medidas estaban los valores buscados, así como la fecha de observación que, por lógica, también coincidía... ¡pero todo ello asociado a la estrella doble HJ 3237!:

En ese momento todo estuvo claro, transparente. Recuerdo perfectamente que cuando Brian Mason estaba añadiendo al WDS esta serie de medidas, me envió un correo comentándome que mis medidas para HJ 3237 no eran congruentes con las mediciones históricas y que comprobara mi archivo por si había algún error. Tras medir nuevamente las imágenes y al obtener los mismos resultados, le contesté que, evidentemente, me había equivocado en la identificación y que lo que yo había medido no era HJ 3237. Por supuesto, le comenté que desechara la medida. También recuerdo que fue entonces -y así se lo indiqué- cuando decidí cotejar todas mis medidas con los correspondientes archivos históricos, para evitar en lo sucesivo este tipo de confusiones. Y es algo que he llevado a rajatabla desde entonces, por cierto. A partir de aquí, me olvidé del asunto y no le di mayor importancia. Eso sí, en la página de registro de HJ 3237 de mi cuaderno de observación escribí: "Rechazada, no es ésta".


Parece lógico asumir que si equivoqué la identificación es porque MRI 7 está cerca de HJ 3237. Usando de nuevo Aladin he comprobado que las dos parejas distan unos 8,5 minutos de arco y que ambas son muy similares, tanto en lo relativo a la orientación de las componentes como a las magnitudes. De ahí el error. Mirad.


Pero entonces, ¿cómo es que mis medidas fueron a parar a MRI   7? Es asumible que la pareja ha sido añadida al catálogo recientemente, ya que la anterior (MRI   6) se incluyó a finales de 2010 y MRI   7 es posterior: así lo indica precisamente el propio "siete". Pienso que el mencionado astrónomo F. Damm ha sido el responsable de desentrañar el asunto. Por un lado, se daría cuenta de que mi medida para HJ3237 listada en el artículo de JDSO era errónea y por otro, seguramente, detectó el MPC de la pareja cercana, relacionando así los dos pares. Mediante comunicación privada alertó a Brian Mason de todo este asunto y éste optó por catalogar a MRI   7 por considerarla suficientemente interesante. Si es así como ha ocurrido todo deseo mostrar mi agradecimiento a F. Damm,  pues gracias a él hay una MRI más (y por supesto a Brian Mason). Aquí os dejo la imagen original tomada en el OACP en septiembre de 2007.



En cuanto disponga de tiempo realizaré un estudio astrofísico y de caracterización de las componentes. Después de todo el tinte anecdótico que ha envuelto a MRI   7, me parece que el caso lo merece. Qué cosas... Ha sido el descubrimiento de un descubrimiento. Hasta aquí.

domingo, 25 de octubre de 2009

ASÓMATE AL UNIVERSO... DESDE VALLADOLID

Esta tarde he recorrido algunas de las paradas de autobús de la zona donde vivo. La razón: ir a la caza de algunas instantáneas de excelentes fotografías astronómicas de la NASA y la ESA. Me explico.
Desde hace unos días los vallisoletanos podemos admirar hermosas (y grandes) estampas del Universo repartidas por toda la ciudad, las cuales han sido colocadas en los expositores de 170 marquesinas de las paradas de autobús. Esta innovadora iniciativa, como una más de las actividades del AIA2009, parte del Museo de la Ciencia de Valladolid en colaboración con la Obra Social de Caja España y Cemusa una empresa líder en el sector de publicidad exterior. La exposición lleva el nombre de "Asómate al Universo desde Valladolid" y como complemento, cada fotografía va acompañada de una breve explicación y una cita poética alusiva. Tengo que decir, que en el pie de cada póster también figura impreso el link de la Web mi asociación, como entidad divulgadora de la Astronomía en la ciudad.
Mi impresión personal es que es una idea redonda que a buen seguro está haciendo las delicias de todos mis paisanos. Y es que el estrés de la vida diaria se verá reducido en estos días, cuando la gente, imbuida en la vorágine del día a día, pueda mirar (y más importante, admirar) el Cosmos mientras llega el autobús que da continuidad a sus actividades. Enhorabuena a los promotores. Os muestro unas imágenes. Hasta aquí.




        


Fachada de Caja España en la Plaza de Fuente Dorada de Valladolid.
Crédito imagen: Museo de la Ciencia.

viernes, 10 de julio de 2009

¿QUIÉN QUIERE IR A MARTE?

Pues sí, ahora es posible viajar a Marte, aunque solo sea con nuestro nombre. Me explico. Resulta que la NASA, como ya hizo en misiones precedentes (tal es el caso el caso del Spirit y el Opportunity) enviará a Marte los nombres de todos los interesados, e iran grabados en un microchip a bordo de la próxima misión Mars Science Laboratory rover, prevista para el 2011. Basta con entrar aquí y rellenar los datos para que nuestro nombre se registre de manera oficial. Además, tras este paso, se expide un certificado de participación acreditativo. No deja de ser una cosa curiosa, que puede ser otra actividad más en este Año Internacional de la Astronomía. En especial, puede ser muy atrayente para los más pequeños, aunque también para los mayores: ¡yo ya tengo mi certificado!