La noche es la mitad de la vida, y la mitad mejor. Goethe



lunes, 24 de junio de 2013

OED11 DISPONIBLE

Tras los preceptivos seis meses de espera ve la luz el undécimo número de El Observador de Estrellas Dobles. Se repite la historia: muchas horas de trabajo y excelentes artículos publicados. Si bien han sido seis meses difíciles en lo que a posibilidades de observar se refiere (la meteorología casi nunca es nuestra aliada), el nuevo OED viene cargado de medidas y descubrimientos. Vayamos por partes.
 
Por lo que se refiere a las medidas, en este número ofrecemos casi medio millar procedentes de dos observadores que aportan, de esta forma, su granito de arena a mantener vivo y actualizado el WDS: Lluís Ribé y Edgar Masa escriben sendos artículos llenos de interés y buen hacer.
 
 
Nuevos descubrimientos y catalogación de nuevos pares, también. Se ofrece la segunda (y última) serie de nuevas binarias del Proyecto CSO-MPC de la mano de Antonio Agudo, Rafael Benavides y Juan-Luis González. Binarias con movimiento propio común a partir de un rastreo sistemático del PPMXL que, por sus características, ha requerido una confirmación óptica para garantizar su existencia real.
Edgar Masa, en el artículo anteriormente citado, también ofrece un buen puñado de nuevos descubrimientos que sumar a su ya larga lista de estrellas dobles MRI que pueblan el WDS.
Pero también Alejandro Garro y Carlos Alberto Lasgoity, desde Argentina,  caracterizan dos nuevos pares MPC en sendos artículos muy trabajados. El primero de ellos, por cierto, sirve también de carta de presentación de las posibilidades que ofrece el software Duplex creado por él mismo. Enhorabuena, Alejandro. Lasgoity, por su parte, demuestra que una de las componentes del nuevo par descubierto es una enana blanca. Es su primer objeto de este tipo, pero también el nuestro como editores: todos estamos de enhorabuena.

 Francisco Rica escribe en este caso un artículo en la sección de Metodología sobre la calibración de imágenes CCD que servirá para ilustrarnos en este aspecto de nuestro trabajo. Siempre viene bien conocer los aspectos teóricos de las herramientas que usamos; y si vienen ejemplificados con casos prácticos reales, como es el caso, mejor que mejor.

La sección ¿Por qué observo estrellas dobles? Tiene la firma invitada de un par (genial guiño cuando hablamos de dobles) de observadores veteranos que tienen mucho que contarnos. Los hermanos Luis Lahuerta y Salvador Lahuerta, desde Manises (Valencia), nos cuentan el cómo, el por qué y el cuándo de su pasión por las dobles.


 
Por supuesto, la revista se abre con la excelente sección que nos regala Francisco Rica sobre Actualidad de las estrellas dobles. Indispensable para estar al día. De forma anexa a esta sección ofrecemos la última hora del Proyecto SEDA-WDS y SEDA-WDS Austral que, en este caso, viene con un comunicado importante.

La sección Perfiles ofrece en este número la semblanza de un astrónomo no profesional (ya sabéis que alternamos siempre la reseña de un astrónomo histórico con otro amateur). Después de haber publicado diez números no creo que nadie crea a estas alturas que dedicar la sección a uno de los editores de OED sea ganas de tener protagonismo por nuestra parte. Lo hacemos porque creemos que merece la pena conocer las andanzas personales y astronómicas del personaje a quien va dedicada: Edgar Masa. Sobran las presentaciones, pero sí es necesaria una lectura lenta y tranquila de la entrevista que Rafael Benavides y Juan-Luis González realizan al gran astrónomo vallisoletano. Por cierto, que para él fue toda una sorpresa saber que los otros dos editores habían pensado en él para la sección. Pero ha merecido la pena, la entrevista es antológica; no os la perdáis.



Y reservo para el final dos gratas sorpresas que nos llenan de orgullo y alegría: la colaboración de dos profesionales señeros que hacen a OED más grande. Por un lado, contamos con la firma de William Hartkopf (astrónomo profesional en el Observatorio Naval de EE.UU.), referencia obligada para cualquier amante de las estrellas dobles, que nos hace un magistral repaso por las técnicas de observación de las binarias en los últimos dos siglos. Excelente.

 
Pero, por otro, contamos en la sección de Fuera de Foco con otra firma de prestigio: la del conocido astrofísico José Antonio Caballero que nos relata su historia personal con Sigma Orionis, un artículo ameno que hará vuestras delicias, no lo dudéis.

 
Por nuestra parte, gratitud hacia los colaboradores de la revista y felicidad inmensa de ver un nuevo número de OED en la calle tras tantas horas de trabajo dedicadas. Esperamos que os guste y os animamos a seguir colaborando con ella. Hasta dentro de seis meses… Descarga OED11 aquíAd Astra.

domingo, 26 de mayo de 2013

GEOMETRÍA PLANETARIA

Tras un agotador día dedicado por entero a labores de jardinería (ando ahora preparando la tierra para sembrar césped en la parcela que rodea al observatorio) he asistido al atardecer a una clase magistral de pura geometría. Justo por encima de la valla, como escudriñando mi reducto, se arremolinaban en una conjunción muy vistosa tres de los errantes. Si pongo el apelativo de geometría planetaria es porque los tres planetas aparentaban ubicarse en los vértices de un casi perfecto triángulo rectángulo, a saber: en el vértice más agudo, Júpiter; en el vértice del ángulo recto, Venus; y en el que resta, el huidizo Mercurio, que se mostraba espléndido a simple vista.
Aprovechad la ocasión, porque en los próximos días el trío de ases seguirá animando las puestas de Sol con fondo en Tauro.
He tomado algunas fotos con el teléfono y os dejo una pequeña composición de mi cosecha. Ad Astra.
Con dolor y tormentos trabajarás la tierra...
 
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

SOBRE LA ACCIÓN Y EL EFECTO DE PRETERIR

La expresión inglesa "neglected double star" fue acuñada hace unos años por los administradores del catálogo WDS ante la necesidad de designar de una manera formal un amplio grupo de estrellas dobles cuyos parámetros pedían a gritos ser actualizados con prontitud. Así, las dobles abandonadas, olvidadas, descuidadas o desatendidas, se han hecho muy populares en la comunidad no profesional de observadores y son la fuente principal para abastecer y nutrir a multitud de campañas de observación. Como ejemplo más cercano, baste rememorar nuestro ya veterano Proyecto SEDA-WDS, dedicado exclusivamente a las neglected.
Quisiera en este artículo remarcar la importancia de ser cuidadosos y certeros a la hora de traducir de otras lenguas (generalmente del inglés) nuevos conceptos astronómicos que se incorporarán, según las necesidades a la terminología al uso. De hecho, existe en el seno de la Sociedad Española de Astronomía (SEA) una comisión que vela por la correcta adopción de los términos castellanos más propicios o adecuados. Al hilo de este asunto, en lo tocante a las neglected, es de uso común en los foros de estrellas dobles la expresión "estrellas dobles abandonadas"  o, similarmente, "estrellas dobles olvidadas", siendo ambas irreprochablemente válidas, claras y concisas. Sin embargo, devoto como soy del purismo en el lenguaje y siendo tan acérrimo defensor de la riqueza del castellano como lengua universal, me atreveré a proponer un vocablo elegante -poco o nada conocido en nuestro entorno- que posee una belleza peculiar, a la vez que define de maravilla el concepto de "abandono" u "olvido". Me refiero al verbo preterir, definido en primera acepción por el diccionario de la RAE como "hacer caso omiso de alguien o algo". De tal manera, la preterición sería la acción y el efecto de preterir, y en su aplicación al caso que nos ocupa haríamos uso del participio, hablando entonces de "estrellas dobles preteridas".
Sí, ciertamente, la locución puede pecar de ser poco intuitiva, precisamente por ser todavía impopular; así ha sido siempre: todas las palabras pasan su correspondiente fase de acomodo hasta que, finalmente, se asientan en el hábito diario de la colectividad. En cualquier caso, este argot nuestro, específico y cerrado, bien podría apadrinar la preterición apostando por un término tan original y distintivo.
 
Como el camino se hace andando, haré uso de nuestra nueva voz, mostrando un extremo caso de preterición (¿no les suena genial?) con el que me topé hace unos días. Ando ahora de manera frenética reduciendo mis observaciones de 2011 (una nueva entrega de medidas de estrellas dobles del catálogo de Stein). El retraso en la publicación de mis campañas de observación viene de la mano de paralelas tareas que absorben gran parte del tiempo limitado de un astrónomo que no disfruta de dedicación exclusiva. Bien, pues muy cerquita de STI1027, mientras revisaba el campo en ALADIN con la típica composición RGB formada por placas antiguas de dos épocas distanciadas, se dejaba ver una preciosa pareja separada con muy alto movimiento propio común. Ya comenté ampliamente en otro artículo (A unos minutos de distancia) que este tipo de sistemas me atraen especialmente. La pareja, que está catalogada en WDS como LDS4885 y fue descubierta por Luyten en 1960,  ha permanecido preterida (insisto, qué bien luce) desde entonces. ¿Cómo es posible que un par tan singular no haya sido confirmado durante medio siglo? Casos como este hacen que la labor del doblista sorprenda, atraiga y apasione (por cierto, recuerdo que al principio "doblista" sonaba extraño;  ahora es habitual, cercano y natural en nuestros círculos).
Comparto una imagen de LDS4885 (Norte abajo, Este a la derecha) y las notas al respecto de mi diario de observación.


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En Cep. Confirmada, medida solo en 1960. Par abierto (147") de muy alto movimiento propio común. La posición precisa actual(J2000), teniendo en cuenta los movimientos propios, es 21 25 57,510 +60 07 17,59. Los movimientos propios extraídos de UCAC4 son: A) -11,6 ± 2,5 y -107,9 ± 2,8 y B) -24,0 ± 3,9 y -94,3 ± 4,0.
Incluimos dos medidas recientes de Theta y Rho procedentes de las posiciones astrométricas de 2MASS (1999) y de UCAC4 (2003), ambas completamente coincidentes. También hemos actualizado las magnitudes visuales, V, ya que las aportadas por Luyten son tres magnitudes más débiles. Extraídas del catálogo APASS son VA = 13,468 y VB = 13,733.
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Resultados: 2MASS 1999.7781
Componente A: 21:25:57.506, +60:07:17.59 J2000
Componente B: 21:25:39.561, +60:08:18.16 J2000
Rho: 147.10515327818842
Theta: 294.3485326761896
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Resultados: UCAC4 2003.295
Componente A: 21:25:57.510, +60:07:17.59 J2000
Componente B: 21:25:39.570, +60:08:18.21 J2000
Rho: 147.08807655439153
Theta: 294.3704586177798
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Retorno ahora a las estrellas preteridas de Stein. Ya quedan menos... Ad Astra.

sábado, 6 de abril de 2013

COMO TÚ, NINGUNA

Amigos, allegados y visitantes, han coincidido en preguntarme en no pocas ocasiones el porqué de mi incondicional inclinación hacia las estrellas dobles; el porqué de esa obsesiva tendencia por observar (que no meramente ver) durante dilatados lapsos dos insulsos puntitos de luz apenas discernibles por el órgano visual. Con frecuencia, forasteros e invitados, no cercanos a las ciencias astronómicas, concuerdan también en apuntar que "una vez vista una parejita es como si se hubieran visto todas" y que no alcanzan a comprender la relevancia o el interés de una nimiedad tal. Bajo su perspectiva resulta chocante -cuando menos-, que alguien (yo, en este caso) pueda montar un observatorio, dotado de la correspondiente infraestructura, para ver noche tras noche, redundantemente, algo tan monótono y simple. Si, por casualidad, la noche de su bautismo observacional, fuera una de esas noches gélidas que rayan en la crudeza, sin duda añadirán a sus negativos argumentos preliminares que hay chiflados -como apelativo más leve- (igualmente, yo mismo, si no pluralizamos) que se deleitan y se sacian con cenas frías (sus propias carnes), salteadas de manera reiterada con la misma y siempre pareada guarnición estelar.
Al principio, ante estas circunstancias, movido por un afán estrictamente formador y, por tanto, no justificador de mis actividades en las horas nocturnas (con la conciencia tranquila, en definitiva), utilizaba yo los recursos pedagógicos más selectos para arengar a los incrédulos sobre las maravillas de la observación de las estrellas dobles, sobre su importancia para la Astronomía y cómo no, sobre la belleza intrínseca de estos objetos astronómicos, tan abundantes en el firmamento y a la vez tan desconocidos. Reconozco que a veces los elogios hacia las duplas se acercaban incluso al barroquismo, tal era mi exuberante entusiasmo y mi grado de apasionamiento durante las explicaciones a pie de telescopio. Me resultaba muy difícil hacer creíble que no había ninguna pareja igual a otra, que cada par tenía su propia personalidad y que cada desdoblamiento, un reto en sí mismo, se convertía en una aventura maravillosa plena de matices y de nuevas sugerencias jamás antes experimentadas. Finalmente, como colofón a mis razonamientos,  resaltaba yo que la innata capacidad de sorpresa, tantas veces dormida y queda, resurgía de las cenizas en cada observación y uno redescubría noche a noche nuevos mundos exóticos y enigmáticos.
Si bien muchos de los implicados ahora son doblistas con fe, no siempre llegaba yo al final con éxito y con frecuencia mi acción evangelizadora caía en saco roto y la semilla en tierra yerma. Entonces, mi despotismo aleccionador, lo admito, se veía minimizado y rendido ante la lógica y natural libertad de pensamiento de cada individuo. ¿Frustración en mí? Sí, llamémoslo así, aunque me sirvió para aprender a ser más reposado rebajando el ácido de la exaltación con serenidad. Por ende, mi actitud ha cambiado con los años y mi forma de actuar ante similares situaciones es radicalmente distinta y mucho menos visceral. Ahora simplemente sonrío y haciendo mía la máxima de que una imagen vale más que mil palabras, acudo a mi ordenador (las ciencias adelantan que es una barbaridad), abro mi carpeta de imágenes convencedoras y muestro la visión que mi admirado Luis Ricardo Falero (1851-1896) tenía sobre las estrellas dobles. Tan sugerente, cautivadora y seductora, la pintura habla por sí sola. Si acaso, manteniendo la sonrisa y un rictus astuto, quedamente, suelo señalar: ¿no es cierto que no hay una binaria igual a otra? Sed partícipes de su obra.
Luis Ricardo Falero, The Double Star, óleo sobre lienzo,1881. La Estrella Doble, es otra de sus maravillosas adaptaciones de una sugerencia astronómica a los usos del arte.
 
 Y nunca más acertados, por cierto, algunos de los versos de esta canción: "...Te amo en el silencio, en el frío, en el calor, te amo en blanco y negro y también cuando hay color... Como tú, ninguna..."Ad Astra.
 

domingo, 31 de marzo de 2013

MAUI INTERNATIONAL DOUBLE STAR CONFERENCE

Nunca es tarde si la dicha es buena, por eso no quisiera demorar más el dar cuenta de una importante reunión de doblistas celebrada entre los días 8 y 10 de febrero de este año, y que por falta de tiempo no me ha sido posible anunciar en tiempo, valga redundancia. Me refiero a Maui International Double Star Conference, que tuvo lugar en en el Instituto para la Astronomía de la Universidad de Hawaii (University of Hawaii’s Institute for Astronomy, Pukalani, Maui, Hawaii).  La convocatoria, principalmente regida por el incansable Russell M. Genet, tuvo un marcado carácter Pro-Am (afortunadamente, este tipo de reuniones están cada vez más extendidas) reuniendo a destacadas personalidades profesionales y amateurs involucradas con las estrellas dobles. Como interesante atractivo, no hay que dejar de lado el marco incomparable del lugar de la celebración, para conseguir un exquisito equilibrio entre ciencia y turismo.
Foto de familia frente a la sede del congreso. Fuente: web del evento.

El simposio abarcó muchos aspectos de la astrometría de las estrellas dobles, a través de conferencias invitadas y contribuciones mediante póster: instrumentación específica para estrellas dobles, observaciones, análisis orbital, catálogos, organizaciones, revistas especializadas e investigación de estudiantes a varios niveles.
Se discutieron técnicas observacionales, desde los simples oculares astrométricos, pasando por la astrometría CCD de pares débiles y, por supuesto, sin olvidarse de las técnicas de alta resolución abarcando todas las variedades de la interferometría.
Muchas de las ponencias fueron impartidas por estudiantes y doblistas no profesionales que hicieron repaso de sus observaciones realizadas con telescopios modestos. En el otro extremo, no faltaron conferencias que trataron sobre observaciones de binarias muy cerradas utilizando, por ejemplo,  el telescopio de 3,5 metros WIYN en Kitt Peak o el histórico telescopio ruso de 6 metros del Special Astrophysical Observatory. Se otorgó especial consideración a la participación de estudiantes, graduados y universitarios, en programas de observación de estrellas dobles, como una potente herramienta en su  formación científica, fomentando la investigación y la posterior publicación de sus resultados en revistas especializadas.
La extensa lista de conferenciantes y temas expuestos puede ser consultada en la página del evento, donde, además de la agenda, la organización, ha puesto a disponibilidad de los interesados las presentaciones y los videos de las conferencias.
Quisiera comentar en especial la conferencia de mi colega R. Kent Clark (a quien por fin he podido poner cara), editor del Journal of Double Star Observations (JDSO), quien hizo un repaso por los artículos más destacados y novedosos publicados en JDSO desde que inició su andadura en 2005. Por cierto, me llevé una agradable sorpresa, al ver que en su conferencia, titulada Latest trends in double star astronomy in the JDSO, hacía referencia a uno de mis artículos, mostrando incluso una imagen de mi observatorio. De alguna manera, y gracias a este detalle de mi colega (¡gracias por considerar que mi trabajo era digno de mención!), puede decirse que también estuve en Hawaii, aunque fuera de manera virtual. Dejo el video de Kent.
 
Interesante también el anuncio de la publicación de un libro titulado The Double Star Reader, cuyos editores son el propio Kent Clark , Russell M. Genet, Jolyon M. Johnson, Vera Wallen y Eric Weise. El texto recoge una selección de artículos relevantes publicados en JDSO y es una forma de desempolvar temas interesantes para que sigan vigentes por más tiempo (como co-editor de OED, me ha parecido una más que interesante iniciativa que habrá que valorar en un futuro). Además, cuenta con el aliciente de que el prefacio ha sido escrito por el mismísimo Brian Mason. Sin duda será un volumen que estará en mi estantería por el valor documental de lo que se ha estado haciendo en estrellas dobles en los últimos años. Informaré del contenido y de la forma de compra en cuanto esté totalmente disponible. Esta es la portada:
 
 

Los editores del nuevo libro. De izquierda a derecha: Weise, Wallen, Johnson, Clark y Genet. Fuente: web del evento.
 

Aprovecho para comentar que desde hoy mismo está disponible el nuevo número de primavera de JDSO, donde se hace un exhaustivo repaso de este encuentro mediante un magnífico reportaje firmado por el principal promotor, Russell M. Genet.
Para finalizar, quisiera felicitar a los organizadores por el éxito de la convocatoria y decir que este tipo de encuentros se seguirán haciendo en el futuro y adelanto que hay muchas posibilidades de que en 2014 se celebre otra edición en Europa, más concretamente en España, y afinando más aún, en Barcelona (gracias a Florent Losse por la información que me ha llegado en el mismo momento de terminar este escrito). A ver si en esta ocasión participo, pero no de manera virtual. Ad Astra.


miércoles, 20 de marzo de 2013

LA VIEJA ESCUELA

Siempre he sido un devoto empedernido de las tertulias;  sobre todo, de las no programadas, de las que surgen obedeciendo a la ley natural de la comunicación humana; de esas, en fin, en las que los tertulianos nunca antes se habían visto. La tasa de afinidades entre la concurrencia define a su vez el grado de interés de la conversación en ciernes, produciéndose en ocasiones  -las mejores- un alto grado de efervescencia, incluso de pasión,  durante el diálogo. Así, el azar propicia reuniones que dejan un regusto sabroso, y por qué negarlo, mejor si se acompañan con un vino digno de la ocasión. 
El vienes acudí a otra de las deseadas conferencias de mi amigo Fernando Muñoz Box.  En esta ocasión, el marco fue la Casa de Galicia en Valladolid y el título de la charla, Astronomía y Astrología. Momentos antes del comienzo de la disertación, me presentaron al Vicepresidente Segundo de la Casa de Galicia, el señor Francisco Villares Ortuño. Su rostro me resultaba muy conocido, pero en un principio no acerté a saber de qué. Unas cuantas cábalas por ambas partes y en unos momentos conseguimos situar nuestra relación pretérita: el señor Villares, virtuoso donde los haya en el manejo de la cuerda y de la tiza como herramientas para trazar en la pizarra, fue mi profesor de dibujo en la Escuela Universitaria Politécnica de Valladolid, hace ya más de treinta años. De hecho, Villares goza ya de las mieles de la jubilación. Un encuentro entrañable que rescató del recuerdo torrentes de vivencias de los dieciocho años. Cómo pasa el tiempo...
En estos momentos previos también me presentaron a otro profesor retirado de la universidad, el señor Jesús Fernando Martínez Hernando (doctor en matemáticas), quien durante los últimos veinte años había dado clase en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid.
Como ya nos tiene acostumbrados, Fernando Muñoz Box impartió una charla espléndida, poniendo de manifiesto las diferencias entre la  Astronomía y la Astrología. Y lo hizo de una manera sutil y exquisita, y siempre desde la comprensión, aunque tajante a la hora de diferenciar Ciencia de superchería.  El tiempo destinado a las preguntas estuvo muy animado, e incluso participé en algunas de las cuestiones que se plantearon.
Fernando Muñoz Box explicando el fundamento astronómico de la Zona Zodiacal.
Sobran las palabras: esta diapositiva es autoexplicativa.
Tras la conferencia, pudimos degustar -en el bar de la institución-  un exquisito pulpo a la gallega regado con ribeiro de la tierra, mientras que el grupo (todos del círculo de Muñoz Box), muy nutrido y académico, por cierto, charlaba animadamente como corresponde a un relajado viernes por la tarde. Y aquí es donde comienza el relato que propicia el título de este artículo. Hablando con Jesús Fernando, el profe de matemáticas, me dijo que estudió la carrera en la Universidad de Santiago de Compostela. Para remate -y aquí se me erizó el vello-, apuntó que fue alumno durante unos meses del Padre Ramón María Aller Ulloa, ya octogenario, allá por el año 1962, si no me traiciona la memoria. Hablar del padre Aller, es hablar del pilar de las estrellas dobles en España (sin olvidar a José Comas y Solá), así como de la escuela de grandes duplicistas profesionales nacidos al amparo del Observatorio de la Universidad de Santiago de Compostela. De hecho, esta veterana institución aún hoy sigue siendo punta de lanza y referencia internacional con José A. Docobo y sus colaboradores. Por ello, cuando estoy hablando con alguien que ha conocido al Padre Aller, me impregna una gran dosis de sana envidia y evoco aquella época sencilla donde faltaba casi todo y casi todo se suplía con inteligencia, perseverancia y pasión por las estrellas dobles.
Ramón María Aller Ulloa a los 55 años.
Mi conversación con Jesús Fernando se alargó. De hecho, nos quedamos solos al amparo de otro tazón de vino. Aún quedaban más detalles interesantes: también fueron sus profesores Rafael  Cid Palacios, Enrique Vidal Abascal y Antonia Ferrín Moreiras, quienes junto a Juan Antonio Zaera de Toledo y Jesús Manuel Costa Seoane conforman la Vieja Escuela de los doblistas españoles. Hablar de la obra de todos estos grandes sería una ardua tarea, pero es de rigor decir que la mayoría destacaron en el cálculo de órbitas de estrellas dobles y en el desarrollo y mejoras de los métodos  aplicados en su cómputo, así como en la medición micrométrica de estrellas dobles.
De izquierda a derecha: Enrique Vidal Abascal, Ramón María Aller y Rafael Cid Palacios.
El padre Aller junto a Antonia Ferrín Moreiras, la primera Doctora en Astronomía española.
El Observatorio de la Universidad de Santiago de Compostela, hacia 1948.
Para terminar, transcribo la anécdota que fue la guinda que coronó el pastel de la tarde (en realidad ya noche) del viernes. Mi contertulio me contó que en su época de estudiante vivía cerca del Observatorio de Santiago y que un día vio al octogenario Padre Aller exhibiendo un aparente extraño comportamiento, pues caminaba por la calle mientras hacía girar, cadenciosamente, un bolígrafo entre los dedos índice y pulgar de ambas manos. ¿La razón? Iba enrollando a modo de carrete improvisado un largo hilo de seda de araña, de esos que solemos ver en primavera al capricho de la brisa, cuando el Sol revela su existencia etérea. Enseguida, antes de que terminara su relato, caí en la cuenta: el hilo de seda de araña era la tradicional y eficaz materia prima (usada desde los tiempos de J. Herschel) para poner en el foco de los micrómetros filares destinados a la medición micrométrica de estrellas dobles. El hecho de que Ramón María Aller, a una edad tan avanzada, aún se obstinara en recolectar hilos para los micrómetros, señala su eminente carácter de astrónomo de pura cepa, de valía y de pasión por las estrellas dobles.
En fin, haciendo balance, no se puede pedir más: excelente conferencia, nuevos amigos, charla amigable y viaje al pasado, a la vieja escuela. Ad Astra.
 

jueves, 7 de marzo de 2013

COMMISSION 26 CONSULTANT

He querido dejar pasar unos días para asimilar la extraordinaria noticia que recibí el pasado lunes día 4 de marzo y que me ha tenido la mente ocupada, ciertamente, con una gran satisfacción. A media mañana me llegó un e-mail de Brian Mason en el que se me comunicaba que había sido nombrado Consultant (consejero, asesor) de la Comisión 26 (Estrellas Dobles y Múltiples) de la Unión Astronómica Internacional (UAI o IAU si lo escribimos en inglés). Sencillamente, no podía creer lo que estaba leyendo y el corazón me dio un vuelco aderezado con agradables escalofríos. Sin duda alguna, este ha sido el mayor estímulo que he recibido a lo largo estos años de dedicación a la astronomía, y muy en particular a mis queridas estrellas dobles.
Modestia aparte, me veo en la necesidad de divulgar la noticia más allá del mero reconocimiento a mi labor o trayectoria. Efectivamente, este hecho supone un gran éxito para la comunidad no profesional dedicada a la astronomía de las estrellas dobles: por lo que yo sé, es la primera vez que astrónomos amateurs ingresan en la Comisión 26 con nombramientos oficiales propuestos, debatidos y finalmente aceptados por los miembros profesionales. A mi entender, esta es la gran noticia a celebrar. Se reconoce la labor no profesional y se premia, afianzando los lazos Pro-Am al más alto nivel posible. Los doblistas estamos de enhorabuena, pues.
Esta situación coincide con la llegada a la Presidencia de la Comisión 26 de Brian Mason, responsable del catálogo WDS y eterno favorecedor, defensor y benefactor de todos nosotros y de nuestra labor al servicio de las estrellas dobles. Desde aquí, mi agradecimiento más profundo, el cual hago extensivo en nombre de todos los compañeros dedicados a desdoblar el firmamento.
IAU logo
        IAU Commission 26
   Binary and Multiple Stars
(Etoiles Doubles et Multiples)

Otros tres compañeros me acompañan en este nuevo capítulo de mi novela: Florent Losse (Francia), Giuseppe Micello (Italia) y Kent Clark (Estados Unidos) también han sido nombrados con el mismo cargo. Los tres son sobradamente merecedores de este reconocimiento, y ahora desde este medio, vuelvo a darles mi enhorabuena.
Deseo agradecer de corazón las palabras generosas de todos los compañeros  que de una u otra forma se han alegrado conmigo de la noticia. En particular a mi compañero y querido amigo Juan Luis González Carballo, tan pasional y sentido, quien ha escrito una efusiva entrada en La Décima Esfera comentando esta historia.  
Ad Astra.