El pasado sábado se celebró el Primer Encuentro Astronómico de Tiedra. La idea era celebrar la llegada del nuevo equinoccio de primavera
reuniendo en el CAT a cuantos astrónomos quisieran participar -previa
inscripción- en el evento. Si bien el programa de actividades era muy
atrayente, las pésimas previsiones meteorológicas para la tarde-noche del
sábado hicieron que un cierto grupo de observadores inscritos finalmente no se
desplazara a Tiedra. Aún así, nos
juntamos unas 25 personas y hay que decir que la reunión fue todo un éxito pues,
a última hora de la tarde y ya para toda la noche, se despejó por completo y se
paró el viento casi totalmente.
El programa contemplaba la recepción de participantes a
partir de las 17:00 horas. Mi participación activa en el encuentro consistía en
dar una charla divulgativa en torno a las 18:00. Como es lógico, hablé sobre
estrellas dobles; en concreto, sobre la
Observación de Estrellas Dobles Visuales desde la perspectiva del punto de vista más clásico: la obtención de Theta y Rho.
Mi objetivo con esta conferencia era interesar a los oyentes
en el campo de las estrellas dobles con la idea de hacer nuevos adeptos a la "causa".
La intervención estuvo estructurada en seis bloques abarcando en un orden
lógico un amplio espectro de cuestiones. Os dejo el guión que seguí.
Como puede verse, al final de la charla di a conocer y ofrecí el Proyecto SEDA-WDS como campaña de observación y también presenté el Nuevo Catálogo Comellas de Estrellas Dobles Visuales a los oyentes. En el apartado de Taller
hice una demostración en vivo de las excelencias de Reduc como software de
reducción. En definitiva, el hilo argumental consistió en mostrar las bondades
de las dobles como disciplina observacional y en ofrecer las pautas y las
herramientas necesarias para que nuevos potenciales doblistas se acerquen a este campo de
una manera cómoda y aventajada. La charla estaba planificada para durar una
hora, sin embargo, mi percepción del tiempo en la tarde del sábado estuvo
inexplicablemente distorsionada. Cuando finalicé y miré el reloj no pude dar
crédito: había estado hablando por espacio de más de dos horas seguidas. Me
quedé más tranquilo y aliviado cuando comprobé que los comentarios de los
oyentes que se acercaron a la mesa eran de alabanza y no de reproche: parece
que la disertación gustó y el hilo argumental mantuvo el interés. Gracias a
todos por soportarme.
Presentación del Encuentro y de mi charla a cargo de
Fernando Cabrerizo, director Técnico del CAT. Crédito imagen: Jesús Valero.
Un instante de los primeros compases de la conferencia.
Crédito imagen: Jesús Valero.
Turno de preguntas al final de la intervención. Crédito
imagen: Miguel Fraile.
Como actividad de regalo, a continuación pasamos al
planetario, donde Fernando Cabrerizo proyectó en primicia una breve película
con las grabaciones de algunas auroras boreales registradas por él mismo hace
unos días en Alaska. Al estar realizadas con un objetivo 'ojo de pez' pueden
ser proyectadas en el planetario como si realmente estuvieras allí. El efecto
es impresionante y nos quedamos encantados con la experiencia.
Una instantánea de la proyección en el planetario. Cortesía
de Fernando Cabrerizo.
Durante el transcurso de la proyección, la Dirección del Centro dispuso
varias mesas portátiles en el hall para ofrecer la cena a los asistentes. Hay
que decir que las viandas nos sorprendieron a todos de una manera increíble y
divertida: consistió en una gran variedad de "pinchos" de diseño
astronómico, tremendamente original y apetecible. En verdad, exquisiteces dignas
de ganar un certamen gastronómico, doy fe. Mirad algunos ejemplos.
El remete final tras haber uno degustado galaxias, materia
interestelar, asteroides y demás, amén de un digestivo tinto de Toro, fue una increíble
observación. Para ello, el CAT abrió los dos observatorios y el grupo fue
rotando por los telescopios. Los objetos observados iban siendo comentados magistralmente
tanto por Cabrerizo como por Jesús Valero, monitor de apoyo incorporado
recientemente al equipo del CAT. Tengo que decir que por fin pude conocer en persona
a Valero, colega con el que me vengo relacionando desde hace algún tiempo a
través del email. Jesús está interesado en las dobles y espero que mi charla
del sábado sea el pistoletazo de salida de su actividad doblística.
La lista de objetos observados fue extensa y variada:
Júpiter, Marte, Saturno, la nebulosa de Orión, M13, M3, la galaxia del
remolino, la galaxia del sombrero... En particular, a mí me encantó la supernova SN2014J
en M82. Por supuesto, propuse algunas dobles ilustres para observar. Aunque las observaciones
de Mizar, Castor y Algieba fueron magníficas, me quedo con la vista impresionante
de Epsilon Bootes desdoblada por el refractor de 175 mm. Curiosamente, el mismo
par en el Dobson de 400 mm no se resolvía correctamente y se mostraba como un
objeto oblongo.
A mitad de observación el CAT nos ofreció un caldito
caliente para entonar el cuerpo, idea que fue muy aplaudida por todos los
participantes para encarar la recta final del encuentro.
Grupo de observadores en el Observatorio 2. Cortesía de
Fernando Cabrerizo.
A medida que avanzaba la madrugada y el frío iba haciendo
mella, pequeños grupos de observadores fueron despidiéndose y sobre las dos de
la mañana, más o menos, se dio por finalizada la reunión. En resumen, una
velada muy agradable en la que se cumplieron ampliamente tanto las expectativas
como el programa previsto con un éxito notable.
Me traje un puñado de nuevos amigos con los que espero reencontrarme
en otras batallas similares. Por cierto, parece ser que el CAT organizará otro
evento en el solsticio. ¿Vendréis?
Que sirvan los
versos de esta canción de Siempre Así para enmarcar en el recuerdo mi visita a
Sevilla del pasado sábado. Efectivamente, los temporales de lluvia y viento que
nos hostigan estos días dejaron contundentemente su huella sobre Híspalis y me
la mostraron tímida y contenida, pero no menos bella y cautivadora. Fue mi
estreno sevillano y, aunque tan solo permanecí allí algo más de cinco horas,
dejé hecha la promesa de regresar con tiempo suficiente para descubrir sus maravillosos
secretos y disfrutar de la alegría de sus gentes abiertas.
El motivo de este
viaje relámpago era visitar a José Luis Comellas en su domicilio particular para
presentarle oficialmente el nuevo Catálogo Comellas de Estrellas Dobles Visuales,
que recientemente hemos publicado. Se han cumplido ahora cinco años (cómo pasa
el tiempo) desde aquella otra visita similar en la que mis colegas presentaron a
nuestro maestro el primer número de OED, comunicándole que le habíamos nombrado
Director Honorífico de la recién nacida publicación. En aquella ocasión me fue imposible asistir, razón por la cual este nuevo encuentro haya sido tan
especial y tan emotivo para mí. Además,
el viaje ha servido para volver a reunirme físicamente con mis compañeros Francisco
Rica, Juan Luis González y Rafael Benavides. En verdad, ya iba siendo necesaria
una "dosis de colegas". A la comitiva se unió el astrónomo y doblista
sevillano Francisco Soldán (recientemente nombrado Presidente de la Agrupación Astronómica
Albiero), con quien mantenemos relación astronómica desde hace bastante tiempo,
pero a quién ni Paco Rica ni yo aún conocíamos en persona. Como siempre, fue un
verdadero placer poner realidad física a personas con las que trabajas habitualmente
en la distancia. Soldán, magníficamente acompañado por su esposa y su hija, y
nosotros cuatro, todos en tropel, invadimos el hogar de Comellas ya pasada la
una de la tarde.
Estoy profundamente
agradecido, al igual que mis compañeros, por el afectuoso recibimiento que nos
hicieron tanto José Luis como su esposa, M.ª Jesús Aguirrezábal. Es muy de
agradecer que las personas te abran las puertas de su casa sin restricciones y
te agasajen con su hospitalidad. Así ocurrió el sábado y enseguida el ambiente
se tornó sencillamente familiar. Tras las presentaciones, entregamos a Comellas
un ejemplar impreso y dedicado del número 12 de OED, en el que como sabéis,
hicimos la presentación del nuevo catálogo de estrellas dobles.
María Jesús,
encantadora mujer y gran conversadora, enseguida nos ofreció lo que ella
denominó "un aperitivo", pero que en realidad fue una comida en toda
regla, postre incluido. Así, a modo de tertulia, con las viandas de por medio y en
un ambiente distendido y cordial, hablamos de astronomía como tema central,
pero también de muchas otras cosas. Se relataron anécdotas de todo tipo
relacionadas con la vida astronómica de José Luis. Por ejemplo, nos contó que
fue su esposa quien ordenó por Ascensión Recta las más de 5000 fichas de las
dobles que integrarían posteriormente su catálogo. Además, de cuando en cuando,
la requería al telescopio para que diera su parecer acerca del cromatismo de las
componentes de alguna pareja dudosa, pues parece ser que las mujeres aprecian
mejor los colores que los hombres en condiciones de baja luminosidad. María
Jesús, por su parte, ensalzó y puso en valor el titánico trabajo que desarrolló
su esposo durante el tiempo de compilación del catálogo.
Me permití abusar de José Luis y le pedí que me dedicara mis
ejemplares de la Guía del Firmamento y del Catálogo de Estrellas Dobles
Visuales.
Nuestro compañero Ignacio Novalbos, tenía previsto acudir
también a Sevilla viajando desde Mallorca, pero en última instancia por circunstancias,
no pudo realizar la visita. De manera similar a lo que ocurrió conmigo en la
reunión de 2009, Paco Rica le puso en contacto telefónicamente con Comellas. Nos
consta que la llamada fue muy emotiva para Ignacio y en cierto modo pudo
también compartir con todos el encuentro.
D. José Luis conversando con Ignacio Novalbos.
Mis queridos co-editores, Rafael Benavides y Juan Luis
González.
De
derecha a izquierda, Paco Soldán, María Jesús, Paco Rica y la esposa de Soldán.
Una feliz María Jesús junto a los cuatro mayores doblistas.
Esta imagen constituye ya uno de mis más preciados recuerdos.
Sobre las 15:30 nos despedimos de nuestros amigos. María
Jesús nos animó a todos para que no distanciáramos mucho en el tiempo una próxima
visita. Procuraremos que así sea para disfrutar del sabor de otra velada
inolvidable. Nunca más cierto: detrás de un gran hombre, siempre,
indefectiblemente, hay una gran mujer. Muchas gracias.
Ya en la calle, paraguas en ristre en medio de un torrencial
aguacero, los cuatro amigos fuimos comentando los detalles del momento tan
especial que acabábamos de vivir. Al
llegar a las inmediaciones de Triana, nos refugiamos en una cafetería para tomar
un café. No hubo tiempo para más: a la cinco, tras abrazos y apretones de
mano, deje a mis colegas para encaminarme a la estación de Santa Justa en busca
del Ave hacia Madrid. Al pasar con el taxi por el Puente de San Telmo, una
Torre del Oro más ocre que de costumbre por efecto de la pertinaz lluvia, me
lanzó un guiño de complicidad; estoy seguro, lo hizo. "Vuelve pronto".
Prometido, lo haré. Ad astra.
Ha llegado a mis manos esta preciosa pareja. Se localizan en
un rincón de la parcela de Orión, las vemos separadas por casi tres segundos de
arco de separación y distan de nosotros 290 años luz. Ligero desequilibrio en magnitudes (12,20 y 12,99), pero con un aspecto elegante
y contenido, con la justa sobriedad. Aunque en la imagen no se aprecia, los
colores son muy cálidos por ser dos astros rojizos de la secuencia principal con
clases espectrales K4V y K9V. La pareja solo ha sido observada en dos ocasiones,
la última vez en 2012, y desde 1831 los parámetros no ha variado en absoluto,
por lo que es claro su movimiento propio común y su más que probable relación
física. Pero aún hay más. Casi exactamente al norte de este par, a una
distancia en torno a los 212", deslumbra una brillante estrella de
magnitud 7,1 de color blanco-azulado y espectro A2V. Gracias a esta
"enorme separación" podemos ver a las tres componentes sin problema;
de otra manera, la débil parejita sería engullida por los efectos de la gran
diferencia de magnitud. Como puede intuirse,
las tres estrellas están relacionadas, ya que el movimiento propio de la
"nueva estrella principal" es idéntico al del sistema cerrado, así como su
distancia. Sin duda, un sugerente
sistema triple. Mirad qué estampa.
Pero juguemos algo más con el zoom para alejarnos un poco y
poder observar cómo es el entorno que
rodea a nuestro sistema triple.
¿Cómo puede ser? Algo hemos hecho mal. ¿Qué ha ocurrido? Invirtamos
el proceso de nuevo. A ver...
Sí, lo confieso, la historia hasta aquí contada es un simple hilo
argumental, un recurso inventado con el fin de hacer patente lo que puede
ocurrir si sacamos las cosas de su contexto habitual. La realidad puede
distorsionarse todo lo que se nos antoje simplemente dejando volar la
imaginación y siempre en base a eliminar las cosas que puedan estorbar a
nuestros fines. Mayormente, estamos hablando de eso que viene a calificarse
como fraude. Y aprovecho aquí para reivindicar la virtud por excelencia
de la que debe hacer gala todo astrónomo que se precie: la honestidad.
La "estrella principal" de nuestro relato no es
otra cosa que la Luna llena de enero (la llamada Luna del Lobo), la cual, desdibujada por el efecto de las nubes y
una vez aislada y sin referencias, puede tomar el aspecto de una estrella
brillante bastante saturada registrada por una CCD. Pero, ¿y nuestra pareja
de "enanas rojas"? Puede parecer increíble pero no es más que
el planeta Júpiter... movido. Nada más sencillo: la realidad siempre supera a la ficción.
Me explicaré. La imagen fue tomada el 15 de enero en torno a
las 22:00 horas por mi amiga Susana Suárez, desde Zaratán, Valladolid. Susana es una
mujer incansable, luchadora y tremendamente ocupada e implicada. Aunque sus
días son laboral y socialmente muy intensos, siempre reserva unos segundos para la astronomía. A veces, literalmente, le bastan
unos pocos segundos para mirar al cielo, sacar el teléfono y tomar una instantánea.
Así, sin más florituras, se puede inmortalizar una bonita estampa: en este caso
la conjunción de la Luna con Júpiter. El carácter doble de Júpiter en la imagen
se debe precisamente a la espontaneidad de la captura fotográfica, que se hizo
a pulso en plena calle. Obviamente, la Luna también está movida pero el pequeño
desplazamiento angular es apenas imperceptible al tratarse de una fuente mucho más
extensa.
Como
bien me apuntaba Susana en su correo, faltaban unas pocas horas para que esta
Luna llena alcanzara el apogeo, el punto más lejano de su órbita elíptica alrededor de la Tierra. El
caso es contado hoy en la página de la NASA, Astronomy Picture of the Day, donde
se explica que esa Luna llena del apogeo será la más pequeña de 2014. Obviamente, la diferencia en el tamaño angular aparente entre las Lunas llenas más grandes
y las más pequeñas es difícil de apreciar a simple vista porque la diferencia
en distancia entre el apogeo y el perigeo es tan solo de unos 50000 km,
mientras que la distancia media a la Luna es de 385000 km. También se apunta
que esta Luna llena del apogeo ha sido la más pequeña de los últimos 1000 años
y mantendrá el título hasta que una Luna llena ligeramente más pequeña se lo arrebate
muy cerca del apogeo del año 2154. La imagen que acompaña estos comentarios es
una preciosidad: el Observatorio Lick ante una enorme luna saliente. No deja de
ser curioso que este observatorio, en el siglo pasado, fue cuna de intensas y muy fructíferas observaciones
de estrellas dobles. Parece que hemos cerrado el círculo y hemos vuelto a las
dobles.
Agradezco a Susana sus imágenes (no son estas las primeras que me regala) porque son ejemplo de frescura
y de amor por la astronomía en el más puro estado: siempre, cada día, debe
existir un momento para mirar al cielo. Es una sana costumbre que nos hace más
humildes y eso es de agradecer, pues la humildad siempre es enriquecedora. Eso sí, seamos protagonistas, que no nos lo cuenten.
Si no lo hacemos así correremos el riesgo de que algunas mentes retorcidas
puedan hacernos creer en una quimera sacando las cosas de su contexto natural. Ad
astra.
En esta
ocasión presentamos un nuevo número de El observador que es muy especial y que esperamos sea recordado durante mucho
tiempo. Y no es para menos. Con motivo del 25 aniversario del “Catálogo de Estrellas Dobles Visuales”
de José Luis Comellas (Equipo Sirius, 1988) presentamos una nueva versión
actualizada y mejorada que esperemos sea tan útil y consultada como aquella
primera. Hablar de José Luis Comellas, director honorífico de esta revista, es
para muchos de nosotros como hablar de un padre que, paciente y lleno de
ilusión, nos ha enseñado a observar a través del telescopio y a disfrutar con
todos los objetos que encontrábamos siguiendo cada uno de sus sabios consejos.
Evidentemente, uno de esos objetos fueron nuestras queridas estrellas dobles. Las
descripciones que nos hacía de ellas eran maravillosas, sus tonalidades
cromáticas, todos sus escondidos matices. Él supo transmitirnos ese amor y esa
pasión por las estrellas dobles y quizás sea por eso que muchos de nosotros
estaremos ya unidos a ellas el resto de nuestras vidas. Por este motivo
actualizar su catálogo, el Catálogo de
Estrellas Dobles Visuales de Comellas, es algo muy especial y al mismo
tiempo emotivo para todos nosotros. Esperemos que en el trabajo realizado
hayamos conseguido contagiar un poco de toda esa pasión que él nos transmitió.
El catálogo que presentamos es descargable en formato Excel y para acceder a él hemos diseñado una atractiva página web especial, en la que además, a modo de homenaje, ofrecemos una gran cantidad de notas biográficas e imágenes del profesor Comellas. Sin duda será un emotivo lugar de encuentro, un punto de reunión con el maestro, donde los usuarios podrán dejar incluso sus comentarios personales. Accede a este sitio haciendo clic en el siguiente enlace:
Como de
costumbre, OED12 viene cargado de buenos e importantes artículos. En el área de
caracterización astrofísica de nuevos pares de movimiento propio común,
nuestros habituales Krawczenko y Lasgoity, desde la Argentina, nos ofrecen dos
excelentes estudios en la línea de investigación de calidad que nos tienen
acostumbrados. Por otro lado, el aspecto puramente observacional está
perfectamente defendido por los ya veteranos observadores Ribé, Carro (desde
California), Benavides y Granado (nuestra querida y valorada doblista,
estrenando nuevo observatorio), quienes presentan precisas listas de medidas
por lo general de estrellas dobles abandonadas. Muy destacable, por la
innovación en la técnica de observación (lucky
imaging + uso de filtro IR) el trabajo de nuestro compañero, coeditor de
esta revista, Rafael Benavides. A todas estas observaciones hay que añadir los
resultados de la quinta y sexta campañas del Proyecto SEDA-WDS: dobles
abandonadas en Ursa Minor, Tucana, Corona Borealis y Volans, gracias a las
aportaciones de otros diez observadores.
Nos
gustaría hacer referencia al carácter cada vez más internacional de El Observador -hecho quenos llena de satisfacción-, en el
sentido de poder publicar trabajos de numerosos autores cuyas lenguas maternas
no son el castellano. En este número, son ejemplos representativos las
aportaciones de Gianluca
Sordiglioni (Italia), Gianni Galli (Italia), Joerg S. Schlimmer (Alemania),
Joseph M. Carro (Estados Unidos) y del astrofísico, experto en cuerpos menores,
Mark Kidger (Inglaterra).
Incluimos en OED12 una nueva sección, como anexo a la
sección Actualidad, destinada a
difundir todas aquellas noticias relevantes concernientes a la Comisión 26
(estrellas dobles y múltiples) de la Unión Astronómica Internacional.
Para finalizar, nos gustaría comentar lo que sin duda será
un hito dentro de la astronomía en un futuro cercano. Nos referimos a la labor
que el telescopio espacial Gaia (lanzado el pasado 19 de diciembre)
desarrollará durante los próximos cinco años. Los precisos resultados
científicos de esta misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) revolucionarán
todas las especialidades astronómicas, entre ellas la nuestra, las estrellas
dobles. Puede que aún no alcancemos a vislumbrar la verdadera dimensión de la
revolución que se avecina; puede que no seamos capaces de asimilar que se ha
dado el primer paso hacia una nueva astronomía; pero no habrá que esperar mucho
para comprobarlo. Que quede constancia aquí de este vaticinio. Ad Astra.
Gaia abandonó el campo de atracción terrestre en la mañana del 19 de diciembre de 2013 (10:12 hora española) desde la base de lanzamiento de la Agencia Espacial Europea (ESA) situada en Kourou, Guayana francesa. El empuje capaz de alcanzar la velocidad de escape fue proporcionado por un cohete Soyuz ST-B/Fregat-MT. Gaia es una misión largamente esperada -y una de las más deseadas- por la comunidad científica. Durante los años que ha durado el proceso de fabricación una gran expectación ha embargado a los astrónomos de todo el mundo. Gaia, telescopio sucesor de Hipparcos, supondrá una revolución de tal dimensión, que asentará unos nuevos cimientos para nuestra querida y vieja astronomía. La casa monoplanta de Urania se reinventará al fin en un erguido rascacielos en tres dimensiones.
Representación artística de Gaia. Crédito: ESA.
El objetivo de Gaia es hacer el más grande y preciso mapa tridimensional de nuestra galaxia, observando mil millones de estrellas (alrededor del 1% de su población), y además hacerlo con una precisión sin precedentes. Como misión eminentemente astrométrica, el telescopio obtendrá un catálogo de estrellas hasta la magnitud 20 con esos mil millones de entradas, determinando posiciones, distancias y movimiento propio anual de las estrellas con una precisión de unos 20 microsegundos de arco a magnitud 15 y unos 200 microsegundos de arco a magnitud 20. Además, aportará medidas fotométricas, obteniendo observaciones multicolor y multiépoca de cada objeto detectado. Como complemento final también se realizarán medidas de velocidad radial. Estos datos servirán para trazar el mapa en 3D de las estrellas de la Vía Láctea. A la vez, se creará el mapa de sus movimientos, datos imprescindibles para profundizar en el estudio del origen y evolución de la Galaxia. Las medidas fotométricas proveerán las propiedades físicas detalladas de cada estrella observada, caracterizando su luminosidad, temperatura, gravedad superficial, y la composición en elementos químicos. Este masivo censo estelar proporcionará los datos observacionales básicos para abordar un amplio rango de problemas importantes relacionados con el origen, estructura, evolución e historia de nuestra Galaxia. Un gran número de cuásares y galaxias, planetas extrasolares, y de cuerpos del sistema solar se podrán medir simultáneamente y es de esperar que se descubrirán miles de nuevos objetos de todo tipo no catalogados. De igual forma, será posible verificar con más datos la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein.
Barriendo para casa (para la mía), hago hincapié en el ingente número de nuevos sistemas binarios que se detectarán (y digo sistemas binarios, no estrellas dobles). Ya he comentado en varios de mis artículos la gran relevancia que tendrá para la astronomía de las estrellas dobles disponer de un catálogo astrométrico tan preciso y detallado. Al fin, ya no habrá razón para catalogar nuevos pares en WDS a diestro y siniestro sin el más mínimo criterio. Accediendo al catálogo Gaia prácticamente será inmediato asignar o no binariedad a una pareja de estrellas, con un alto grado de efectividad: distancias y movimientos propios muy precisos permitirán discernir rápidamente un par óptico de otro físico. Ahora, en WDS coexisten (por razones obvias) estrellas dobles ópticas con otras pocas físicas y orbitales. No me equivocaré si digo que después de Gaia el catálogo WDS pasará a estar caracterizado de manera precisa rondando el 100%. El avance en el estudio de los sistemas estelares binarios experimentará un avance rompedor. No hay más que leer las previsiones que sobre
este área ha publicado la ESA: "Gaia
resolverá todas las binarias con separaciones por encima de los 20 milisegundos
de arco, siempre que las componentes tengan una diferencia de magnitud
moderada. Al mismo tiempo estudiará sistemas resueltos de una gran variedad de
poblaciones estelares: regiones cercanas de formación estelar, cúmulos abiertos
y asociaciones, así como binarias de campo de diversas edades. La alta precisión
de los paralajes y los movimientos propios de Gaia posibilitarán la
identificación de sistemas binarios abiertos entre las estrellas observadas individualmente.
Gaia detectará la
mayoría de los previstos diez millones de pares (hasta la magnitud 20) a menos
de 250 pc del Sol. Aunque la proporción de binarias decrece marcadamente con la
distancia, se detectarán alrededor de 60 millones de pares. Esta enorme muestra
puede ser utilizada para investigar grupos de edad, variabilidad y las
posibles tendencias evolutivas de la frecuencia de binarias a diferentes
periodos orbitales". Abrumador.
La historia de Gaia parte del gran éxito obtenido por la misión Hipparcos, también de la ESA, y la idea empezó a tomar forma en 1993. Seis años después, se presentó un proyecto en firme y en el año 2000 la misión fue aceptada por el Science Programme Committee de la ESA. Así pues, han transcurrido 20 años desde entonces, años que han ocupado en muchos casos la última etapa de la vida profesional de un buen número de los profesionales involucrados. No es de extrañar, después de tanta dedicación, que el día del lanzamiento existiera tanta tensión y nerviosismo en los equipos humanos.
El periodo de observación activo de Gaia durará 5 años y el complejo procedimiento de reducción de los datos se hará de forma escalonada hasta confeccionar los productos científicos definitivos. Mirad que logo tan bueno han diseñado al respecto.
Data Cube de la Galaxia en 3D en la palma de la mano. Crédito: equipo Gaia de la Universidad de Barcelona.
Últimas fases de montaje en 2011. A la derecha, uno de los dos espejos gemelos de este telescopio doble. Crédito: equipo Gaia de la Universidad de Barcelona.
Uno de los dos espejos gemelos primarios de Gaia. Sus dimensiones son 1,45 x 0,5 m. Crédito: ESA / EADS Astrium / Safran-Sagem.
Una curiosidad muy interesante es el método que utiliza Gaia para escanear el firmamento. El principio básico de medición implementado en Gaia es muy similar al que se utilizó en Hipparcos. Consiste en dos telescopios observando al tiempo en dos direcciones de visión muy separadas en el cielo. Esta separación angular entre los espejos (el llamado ángulo básico) es de 106,5º. Gaia gira sobre sí mismo (una vez cada seis horas) y este movimiento se combina con otro de precesión en un ángulo de 45º. El preciso mapa estelar se construirá en base a la comparación de la posición de parejas de estrellas en diferentes partes del cielo durante cinco años. Al final de la misión cada estrella habrá sido observada entre 40 y 220 veces (70 en promedio).
Esquema de la geometría involucrada en el procedimiento de medición. Traducción y edición del gráfico original de la ESA.
Mil millones de píxeles para mil millones de estrellas. Este slogan ha sido muy empleado estos últimos días en los medios. Efectivamente, Gaia dispone de 106 cámaras CCD (con un total de casi mil millones de píxeles) los cuales son los responsables de detectar la luz de las estrellas que llega a los dos telescopios. Todos estos detectores CCD están montados en el plano focal más grande que se haya construido para una misión espacial: 104 x 42 cm. Son de tres tipos diferentes según se destinen a la astrometría, a la espectrofotometría azul y roja o a la espectoscopia de alta resolución.
Los ojos de Gaia. Crédito: equipo Gaia de la Universidad de
Barcelona.
Me parece muy relevante conocer las especificaciones de los
diferentes componentes de Gaia, por eso he querido incluir una tabla resumen
con esas cifras características que definen al telescopio de una manera rápida.
Masa
2030 kg
Diámetro parasol
11 metros
Longitud focal
35 metros
Espejos primarios
1,45 x 0,5 metros
Número de espejos
10
Cantidad de CCD
106
Número de píxeles por CCD
4500 x 1966
Número total de píxeles
938 Megapíxeles
Tamaño de píxel
10 x 30 micras
Tamaño angular de píxel
59 x 177 msa
Consumo de energía
1720 W
Vida útil
5 años
Coste
700 millones de €
La participación
española en la misión Gaia ha sido aproximadamente del 10%, una cifra nada despreciable.
El equipo de científicos españoles de la Universidad de Barcelona que trabaja en Gaia ha editado varios videos para dar a conocer la participación de España
en el proyecto y la ciencia que aportará Gaia. Son tremendamente interesantes;
tanto es así, que han ganado el premio "Ciencia en Acción" 2013. Podéis
verlos en la web; sin embargo, inserto dos de ellos.
El día del lanzamiento
la expectación era desbordante. La ESA planificó
tres actos oficiales en nuestro país para la divulgación del lanzamiento el 19
de diciembre: Madrid, Barcelona y Valladolid.
Efectivamente, por este motivo, la Sección de Física de la Universidad
de Valladolid en colaboración con la ESA, organizó una jornada académica en el
Aula Magna de la Facultad de Ciencias (Campus Miguel Delibes), dirigida al
público en general y a profesores y alumnos del ámbito universitario
relacionados con la ciencia y la ingeniería de vanguardia. El contenido de la agenda se centró en la difusión de
las actividades de la Agencia Espacial Europea, la presentación y explicación
de la misión GAIA, y la retransmisión en directo del lanzamiento. La ESA estuvo
representada por uno de los investigadores de la misión, el palentino César
García Marirrodriga (y Jefe de Proyecto de la Misión LISA Pathfinder), perteneciente al centro tecnológico ubicado en Holanda, con quien los universitarios pudieron conocer de primera mano la gestión de las
misiones científicas de la Agencia. La organización y la coordinación del
evento corrió a cargo de Abel Calle Montes, profesor titular del Departamento de Física Aplicada y
responsable del Grupo de investigación "Espacio" de la Universidad de
Valladolid, presidente de la Sección de Física de la UVa y Vice-Presidente de
la Asociación Española de Teledetección. A destacar, la dedicación y el esfuerzo
de estos dos protagonistas. Mi interés por esta misión no es a estas alturas un
secreto. Mi sorpresa vino cuando a través de mi asociación, Syrma, y del Grupo
Universitario de Astronomía (GUA), entidades colaboradores en el acto, recibí con el beneplácito
del comité organizador, la invitación formal a participar de forma activa. Mi
tarea sería impartir una charla divulgativa para dar pie a la retransmisión del lanzamiento
de Gaia. Acepté de inmediato y aprovecho ahora para agradecer a los responsables el ofrecimiento.
Ha sido un honor y un orgullo poder aportar mi pequeña contribución. Jamás olvidaré el día de Gaia. Este
fue el cartel anunciador.
Llegué a la
Facultad poco antes de las 9 de la mañana y me resultó sorprendente comprobar
que el aforo del Aula Magna de Ciencias estaba prácticamente lleno. Es grato evidenciar que la Ciencia tenga tanto poder de
convocatoria entre una gran mayoría de estudiantes. Los que allí acudieron, en
sus diversas ramas de estudio, serán los científicos que tomen el relevo dentro
de unos pocos años. Actos como este, multitudinario a conciencia, demuestran el
interés y el potencial de nuestros jóvenes. Mi enhorabuena a la UVa por su
compromiso. Ratifico las palabras que me decía un profesor de Física ese mismo
día: "los profesores universitarios
han de ser vendedores de ilusión".
Panorámica del Aula Magna a primera hora de la mañana. Crédito: Abel Calle.
Continuemos,
tras esta necesaria salvedad, con el relato.
El encuentro fue inaugurado por el Vicerrector de Investigación y
Política Científica de la Universidad de Valladolid, D. José Manuel López. Tras su
discurso de apertura llegó mi turno. Durante media hora conté a la audiencia
qué es la astrometría (dado que Gaia es un telescopio eminentemente astrométrico)
e hice un recorrido histórico por la evolución de la rama más antigua de la astronomía, hasta llegar al satélite Hipparcos, misión predecesora de Gaia. Expuse las diversas
etapas de la astrometría en función de la instrumentación empleada a lo largo de
la historia; desde la puramente visual usada por Hiparco de Nicea, hasta las
más modernas técnicas CCD en el espacio. Aquí la portada de mi presentación.
Resumen final de mi intervención. Evolución de la astrometría
según la precisión de las observaciones, con Gaia como más moderno eslabón. El gráfico
de la Luna, el elefante y la mariposa, hace alusión a la precisión que
alcanzará Gaia en su observaciones: Hipparcos fue capaz de medir el tamaño de un
elefante situado sobre la Luna observado desde la Tierra. Gaia está preparado
para hacer lo propio con una mariposa. Me parece exquisita y sutil la comparación
cuantitativa y revela claramente el salto de gigante que experimentará la
astronomía. La nueva astronomía.
Un instante de mi intervención titulada Astrometría: cartografía de la Galaxia. Encantado de lucir en la solapa el pin oficial de Gaia, regalo de la ESA a través de su representante.
Después dimos paso a la conexión en directo para presenciar
el lanzamiento, que transcurrió sin ninguna interrupción. Había nerviosismo entre
los que allí estábamos, se palpaba.
Abel Calle presentando el siguiente punto del programa: el lanzamiento.
Faltan 10 minutos y 14 segundos en esta instantánea. El color verde del
cronómetro regresivo situado en la parte superior derecha de la pantalla indica
que todo va bien en el Puerto Espacial.
Las primeras imágenes desde Kourou mostraban el cohete en la
rampa de lanzamiento. Un montón de logos y emblemas adornaban la cofia del
Soyuz donde se alojaba Gaia en una
especie de posición fetal, plegado, con unas ganas inmensas de volar.
César García, el representante de la ESA, oculto tras la
pantalla del ordenador iba comentando en directo los detalles y traduciendo
simultáneamente. Algo más de dos minutos para el despegue.
Infografía de la cofia
del cohete lanzador. En su interior Gaia acoplado al módulo Fregat. Crédito: EADS
Astrium.
Dos segundos !!Arriba!!
Comienza la odisea. Crédito: ESA.
Momentos más importantes del lanzamiento. Crédito ESA.
Después de unos minutos, ante la evidente normalidad del
proceso de despegue, la audiencia del Aula Magna proclamó su descanso emocional
con un efusivo aplauso, que volvió a repetirse en torno a los 41 minutos tras
el despegue, momento clave en que el módulo Fregat dio libertad a Gaia camino
de su órbita definitiva. Esta es una órbita de Lissajous en torno al punto de Lagrange
L2 del sistema Sol-Tierra, a 1,5 millones de kilómetros. Gaia observará las
estrellas desde esa posición en el espacio, donde se da un ambiente térmico
estable, con una eficiencia de observación altísima (porque el Sol, la Tierra y
la Luna estarán detrás de los instrumentos de observación) y una radiación
moderada. Gaia tardará 30 días en llegar a L2.
Finalmente, el último aplauso unánime de la mañana sobrevino cuando el parasol se desplegó en una secuencia automática de 10 minutos de duración, completada alrededor de 88 minutos después del lanzamiento.
Entre estos hechos César García dio inicio a su presentación,
titulada Gaia Mission Summary, dando
cuenta de todos los pormenores técnicos y científicos involucrados en el
proyecto. Y lo hizo de una manera clara
y amena. Ved algunos instantes de la intervención. Terminada la conferencia se inició
un turno de preguntas. Hay que decir que hubo muchas e interesantes y se
estableció un animado debate.
César García, respondiendo a las preguntas de los asistentes.
Ya en la recta final de la mañana, hubo dos intervenciones
más como complemento perfecto a todo lo desarrollado hasta el momento. Los
compañeros de la Agrupación Astronómica Palentina, en una numerosa representación,
dieron a conocer sus actividades dentro del ámbito astronómico, a la vez que quisieron
estar presentes para acompañar a su paisano y representante de la ESA, César
García. Por otro lado, la directora del Museo de la Ciencia de Valladolid, la
astrofísica Inés Hidalgo, hizo una estupenda valoración del evento y publicitó como ella solo sabe hacerlo las próximas
actividades que se llevarán a cabo en el museo.
José Alberto Illera, secretario de la AAP, durante su
intervención.
Inés Hidalgo, Directora del Museo de la Ciencia de
Valladolid.
Pasaban las 12:30 de la mañana cuando se clausuró el acto oficial
de la presentación y el lanzamiento de la misión Gaia. El éxito de la
convocatoria sobrepasó, a mi juicio, todas las expectativas, lo que viene a demostrar que el
ambiente académico en el Campus vallisoletano goza de una salud excelente.
Ojalá que se repitan con frecuencia encuentros de este tipo y que tomen buena
nota los responsables. En definitiva, la Universidad es eso, cultura, formación
e ilusión por los cuatro costados. En cuanto a mí, decir que ha sido un placer compartir este tiempo con unos grandes profesionales y mejores personas.
Abel Calle clausurando el acto. Su rostro denota la
satisfacción plena por el éxito del evento y por el perfecto lanzamiento de
Gaia.
Los organizadores y participantes hicimos la típica pose de
recuerdo tras las palabras de clausura del profesor Abel Calle. Después, y fue algo muy
celebrado, se repartió el póster oficial de la misión (gentilmente enviados por la ESA) entre los
asistentes.
Organizadores y participantes. Crédito: AAP.
Los asistentes recogiendo como recuerdo el póster oficial de la misión. Crédito: Abel Calle.
Para finalizar esta extensa -pero necesaria- crónica, dejo -como
ya es habitual- la felicitación navideña del equipo editor de El Observador de Estrellas Dobles. Cumplimos el quinto año de vida y estamos orgullosos de la
revista. Eso sí, todo ello gracias a los colaboradores que número a número
llenan nuestras páginas con sus artículos. Un fuerte abrazo a todos.
Y a Gaia, buen viaje y mejor salud. Daré cuenta aquí cuando llegue a su punto de trabajo. Se ha dado el paso hacia
una nueva Astronomía. !Y qué suerte que lo estemos presenciando! Ad Astra.