La noche es la mitad de la vida, y la mitad mejor. Goethe



martes, 3 de abril de 2012

CONFERENCIA Y OBSERVACIÓN EN EL OACP

El viernes 30 de marzo acudí a Renedo de Esgueva -un pueblecito muy cercano a Valladolid- invitado por el Club de Montaña y Senderismo La Esgueva, con el objeto de impartir una charla divulgativa sobre astronomía observacional en las instalaciones de su sede social. Pero es que, además, la actividad era todavía más ambiciosa, pues el plan consistía en asistir a una observación en vivo a mi observatorio si el tiempo lo permitía.
Me sorprendió la asistencia de púbico, muy numerosa, y muy familiar. Lo de familiar en el más amplio sentido de la palabra: padres e hijos de corta edad, todos montañeros o senderistas, todos conocidos y en un ambiente de gran camaradería que llamaba la atención. Además, acudieron varios amigos de mi entorno que fueron recibidos con los brazos abiertos por los socios del club. A nivel personal debo resaltar el gran interés de todos los asistentes sin importar la edad. Quiero decir que la charla -que se alargó hasta las diez de la noche y por espacio de una hora y tres cuartos- fue tremendamente dinámica e interactiva. Constantemente se sucedían preguntas para profundizar en algún punto o tema explicado por mi parte. Debo recalcar que fue una delicia sentir que lo que uno estaba relatando calaba en la audiencia a la perfección y sobre todo me gustaría ensalzar las preguntas de los más pequeños, niños y niñas en torno a los diez años, siempre muy acertadas y motivadoras, como corresponde a las mentes abiertas de los más pequeños; esos que tienen el don de poner el dedo en la llaga de una forma innata y natural. En definitiva, me llevé una impresión magnífica y viví una charla muy diferente a las habituales y para mí muy enriquecedora. Me consta que quedaron satisfechos y se habló de repetir más actividades de este tipo en un futuro.
Os dejo un par de imágenes tomadas al final de la disertación donde aparece parte del grupo. No tengo ninguna tomada durante la charla en sí: todo fue tan fluido que ninguno nos acordamos de usar las cámaras de fotos. En la segunda, me podéis ver con el flamante chaleco rojo montañero con  el logo del la agrupación que me regalaron. ¡Muchas Gracias!
Aún quedada la segunda parte: la observación. La verdad es que es cielo se estropeó considerablemente, había una bruma sucia que empañaba incluso las estrellas más brillantes. Sin embargo, me dio pena que después de una charla tan amigable no pudiéramos rematar el plan previsto. Por lo tanto, emplacé a todos para ir al OACP. Yo me adelanté para hacer todos los preparativos necesarios. Entre ellos, además de poner a punto el observatorio con la CCD, instalé el Newton 150 motorizado en el exterior para que pudieran observar también en visual. Mientras tanto, todo el grupo, aún en Renedo, dieron buena cuenta de algunas viandas y alimentos. Por cierto, a mí no me dio tiempo a ingerir algún tentempié  y tuve que aguantar con las pocas energías que me quedaban de la comida de mediodía. !Toda sea por la astronomía!
Los observadores llegaron  a la hora acordada: sobre las 23:15 más o menos y no conté los integrantes pero creo que serían más de veinte personas entre adultos y niños. Como digo, la noche estaba fatal, e incluso hubo al principio rachas de viento molestas. El Gran Carro apenas se distinguía por la bruma y me fue imposible hacer un repaso de las constelaciones de primavera con el láser. Finalmente la observación consintió en lo único más o menos visible: la Luna en cuarto creciente a varios aumentos, Marte y cómo no, mi entrañable Mizar para que pudieran ver su primera estrella doble. Todos los objetos fueron también observados mediante la CCD en el interior del observatorio: una forma de comparar la observación visual y la digital a gran aumento. Quedó en el tintero la observación de algún Messier de los muchos que son visibles en el cielo primaveral, pero la noche no dio para más. Aún así, la sesión se alargó hasta las dos de la madrugada. Los visitantes tuvieron la necesaria paciencia para esperar cola al telescopio o entrar al observatorio y en tanto en cuanto procuré contar cosillas amenas sobre los telescopios, las técnicas de observación y responder a otras tantas preguntas que me hicieron. Incluso hablamos de agujeros negros, materia y energía oscuras, Big Bang y otros temas cosmológicos.
Quizá esta imagen represente a la perfección ese espíritu de la noche que vivimos: varias generaciones bajo el cielo estrellado. ¿No es una maravilla?

 
Para terminar, mi visón personal de la actividad es que lo pasé en grande y me gustaría que este sentimiento fuera extensivo a los participantes.  Uno lo da todo cuando se palpa el interés y la capacidad de sorpresa de los que escuchan. Lo que sí tengo claro es que a partir de ahora tengo un gran grupo de nuevos amigos con los que a buen seguro seguiré manteniendo contacto en la media que mi tiempo libre lo permita. Mi agradecimiento a mi colega Arturo Martínez (Arthur) que fue el nexo para establecer contacto con Elena Fraile, promotora y organizadora de este taller de astronomía -una mujer encantadora, de trato amable y fácil- con quien he planificado todo el evento. Muchas gracias a todos y hasta la próxima. Un fuerte abrazo.
Os dejo un par de fotos posando ante la cúpula del OACP. Los niños ya cansados se habían refugiado en los coches a esta hora por el cansancio acumulado y un par de familias ya habían regresado a casa. Ad astra.

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