La noche es la mitad de la vida, y la mitad mejor. Goethe



martes, 22 de diciembre de 2009

UNA CONFERENCIA, UN LIBRO Y UNA TARDE REDONDA

Hace días que quería haber escrito esta historia pero por falta de tiempo me ha sido imposible. Más vale tarde que nunca. En realidad son dos historias distintas y solapadas. El pasado día 15 asistí a una conferencia programada por el Museo de la Ciencia de Valladolid. El conferenciante es amigo y compañero: se trata del Dr. Fernando Muñoz Box, Profesor Titular de Óptica y Espectroscopía de la Facultad de Ciencias de la UVA. El profesor, como yo siempre le llamo, lleva ya un tiempo jubilado de sus labores docentes pero, sin embargo, sigue manteniendo una tremenda actividad. Alguien como él no puede parar. No cesa de investigar ni de dictar conferencias sobre aspectos relacionados con sus otras pasiones: la Astronomía, los relojes de Sol y la apasionante historia de los calendarios. Es un experto en estas temáticas y podemos descubrir muchos de sus conocimientos en un libro suyo titulado Las Medidas del Tiempo en la Historia: Calendarios y Relojes. El profesor Muñoz Box es un excelente divulgador. No en vano acumula una larguísima experiencia dando clases en la Facultad y como añadidura, posee una rara y poco abundante habilidad, la de ser capaz de contar las cosas más espinosas de forma que parezcan fáciles y asequibles. Para mí es un deleite escucharle y procuro acudir a sus charlas siempre que puedo. Hace ya años que es Socio Honorario de Syrma: fue nuestro reconocimiento a su dedicación a la asociación desde los inicios de su fundación. Siempre ha sido nuestro benefactor a todos los niveles.


Dadas las fechas en las que estamos, el título de la conferencia del otro día fue muy acertado: "Por qué el 25 de diciembre es Navidad y otras historias del calendario". Y tampoco se quedó atrás el cartel anunciador, tremendamente original. ¿Quién no se ha preguntado por qué se eligió el día 25 de diciembre para conmemorar la Natividad? El profesor nos dio todo lujo de detalles sobre la evolución del calendario hasta llegar al que tenemos en uso, además de nutridas anécdotas y curiosidades sabiamente dosificadas a lo largo de la disertación, las cuales, amenizaron el interés de los muchos oyentes que nos reunimos en el auditorio del Museo de la Ciencia. Parece ser, según sus investigaciones, que la elección de la fecha del 25 se justificó únicamente como un medio eficaz de eclipsar las fiestas saturnales que en el solsticio de invierno se celebraban en Roma. Una mera pugna entre deidades y liturgias. Nada más que eso. Finalmente, hubo tiempo para una interesante rueda de preguntas a las que Fernando Muñoz Box respondió distendidamente ampliando información sobre ciertos pasajes.

Estuvo brillante. No lo puedo remediar: tengo una especial devoción por este hombre, amén de una profunda admiración por su valía, por su carisma y por su forma de ser. Muchas gracias, profesor.

Os contaré ahora la otra historia paralela que comentaba al principio. Resulta que, a la entrada a la sala de conferencias, una azafata entregaba un libro a cada uno de los asistentes. ¿Recordáis la historia que titulé "Asómate al Universo desde Valladolid"? Bien, pues el Museo y las demás entidades colaboradoras en la novedosa idea de hacer una exposición de fotografía astronómica utilizando el mobiliario urbano, han rematado la faena editando un libro en alta calidad que recoge las 48 imágenes -junto a sus correspondientes textos- que conformaban la exposición. Un preciado recuerdo, sin duda. Máxime, cuando me llevé la sorpresa de que aparezco en una de las fotografías. En concreto, al final del libro hay un capítulo donde se repasan -mediante imágenes- las actividades de divulgación en las que ha participado el Museo de la Ciencia dentro de los programas dedicados al Año Internacional de la Astronomía. Y ahí estoy, en una de las observaciones públicas nocturnas en las que colaboré junto a otros muchos compañeros de Syrma. Aquí os dejo una foto de la portada. En fin, una conferencia, un libro y una tarde redonda.
 

 
Aprovecho para desearos unas Felices Fiestas (saturnales o cristianas, tanto monta) y hacer una recomendación especialmente dedicada a los doblistas: ojo con el espumoso pues, aunque hay muchas, no todas las estrellas son dobles. Hasta aquí.
 


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